Emprendedoras buscan una salida con pequeños proyectos

90 salteñas participan de un programa que les ofrece capacitación. Las mujeres además reciben apoyo económico durante cuatro meses.

Publicado el 16-11-2014 – El Tribuno Online

Ramona creció escuchando de fondo la vieja máquina de coser a pedal de su mamá. Ahora, con 32 años, tiene un pequeño taller donde hace arreglos y diseña disfraces. Maira pinta pasacalles en el fondo de su casa y sale a colgarlos ella misma de madrugada. Celeste ofrece tintura, cortes de cabello o maquillaje a domicilio y sueña con su propio salón. Son algunas de las 90 emprendedoras de los barrios de Salta que están participando en el Programa Juana Azurduy, que les ofrece capacitación y un aporte económico durante cuatro meses para crecer.

Los proyectos independientes son la salida para miles de ciudadanas en un país donde el sexo femenino está relegado en el acceso al empleo formal. Solo un 45 por ciento de las argentinas de más de 30 años tiene trabajo de acuerdo con datos de la Encuesta Permanente de Hogares. Entre los hombres de la misma edad, sin embargo, la ocupación llega al 65 por ciento.

“Trabajo con mi hermana pero estamos limitadas porque tenemos una sola máquina de coser. Ahora, la idea es hacer disfraces para alquilar a los chicos que van a una escuela de folklore que nos queda cerca”, cuenta a El Tribuno Ramona Figueredo, una de las beneficiarias del programa Juana Azurduy.

Ramona, del barrio Juan Pablo II, piensa comprar hilos y telas con los fondos que recibirá en estos meses. “Es bueno que nos capaciten porque muchas no sabemos vender, poner precios o hacer publicidad”, dijo.

El proyecto Juana Azurduy es una iniciativa de la Fundación País que se sostiene con fondos del Gobierno de la Provincia. Consiste en darles a las mujeres capacitación en administración y una beca de 900 pesos cada 30 días entre noviembre y marzo.

Pamela Ares, coordinadora del programa, explicó a este medio que las beneficiarias son mujeres con un emprendimiento o una idea para desarrollarlo.

“Cuando me separé no tenía cómo mantener a mis dos hijas. Empecé a vender cosméticos de cartilla y después me surgió la idea de pintar pasacalles. Los hago con ayuda de mi hermano en el fondo de mi casa. Nos encargan para cumpleaños y aniversarios. Yo los cuelgo. Hay que salir con una escalera y colocarlos de noche para que sea una sorpresa al día siguiente”, relata Maira Aguirre, otra de las emprendedoras.

En grupos de 30, las mujeres que participan del proyecto, asisten a talleres que se hacen dos veces por semana y les sirven para aprender y compartir experiencias.

Tras una de las jornadas de capacitación en el barrio Unión, Maira, de 22 años, aseguró que el dinero que recibirá en este tiempo le servirá para comprar materiales al por mayor y bajar costos.

Celeste Zacarías, del barrio 17 de octubre, tiene 26 años y es peluquera a domicilio. Cree que haber ingresado en el programa Juana Azurduy la acerca a su idea de tener un salón propio. “Voy a ir comprando cosas que necesito como buenas tijeras, espejos y máquinas de cortar cabello, además de ahorrar para una silla”, aseguró.