ELA y la Fundación Contemporánea juntas para dar impulso a una distribución social del cuidado más equitativa

A pesar de haber ingresado masivamente al mercado de trabajo, las mujeres siguen siendo las principales encargadas del cuidado de las familias, así como también las que llevan adelante la mayor cantidad de tareas dentro del hogar, dando lugar a lo que se conoce como la “doble jornada femenina”. Las mujeres dedican 6,4 horas en promedio por día al trabajo doméstico no remunerado (en tareas relacionadas con los quehaceres domésticos, el apoyo escolar y el cuidado de personas) en comparación con solo 3,4 horas dedicadas a las mismas tareas por los varones (INDEC, 2014). Esta división asimétrica en la responsabilidad de cuidar de otros, impacta no solamente en el bienestar de las mujeres trabajadoras y su inserción laboral plena y en condiciones de igualdad con los varones, sino que afecta además las condiciones para el cuidado de niñas, niños y adultos mayores

Con el apoyo de UNICEF, ELA se propone relevar las herramientas disponibles para alcanzar una organización social del cuidado más justa. Por un lado, mediante el relevamiento de las normativas actualmente vigentes en nuestro país en materia de licencias de maternidad, paternidad y familiares, así como las que refieren a lactancia, centros de cuidado infantil y otras licencias que favorezcan el cuidado. Por otro lado, a partir de la identificación y sistematización de buenas prácticas empresarias en materia de cuidado y políticas dirigidas a la conciliación de la vida familiar y la laboral. Por último, el proyecto se propone relevar en qué medida la temática de la distribución del cuidado se encuentra presente en la agenda de demandas que impulsan los sindicatos.

Además de contar con un diagnóstico a nivel nacional, resulta importante conocer cuál es la situación del derecho al cuidado a nivel local. Por ello, en el marco de este proyecto, ELA desarrolló un relevamiento en la provincia de Salta, estableciendo encuentros con diversos organismos públicos y organizaciones de la sociedad civil, entre ellas con la Fundación Contemporánea.

“El objetivo de la reunión fue conocer los programas que desarrollamos nosotras en nuestra organización que trabaja para empoderar a las mujeres con el objetivo de fomentar una sociedad más equitativa”, señaló al respecto la presidenta de la ONG salteña, Pamela Ares.

Es que, según explicaron Ares y las investigadoras de ELA, Victoria Gallo y Lucila Martelote, reconociendo el cuidado como una responsabilidad social colectiva, cobran importancia las políticas públicas que lleva adelante el Estado y las iniciativas de la sociedad en su conjunto para generar diversos mecanismos que garanticen los derechos de todas las personas a brindar y recibir cuidado. Estas políticas incluyen desde la ampliación del goce de licencias de maternidad y paternidad, como también licencias familiares, beneficios de flexibilización horaria, teletrabajo, políticas para establecer el regreso gradual al empleo una vez finalizada la licencia, el establecimiento de lactarios en las empresas, centros de desarrollo infantil y otras.

“La forma en que inter-relacionadamente las familias, el estado (como proveedor de servicios de cuidado y como regulador de las relaciones laborales), el mercado (por ejemplo, a través de las acciones de conciliación al interior de las empresas) y las organizaciones comunitarias (como los comedores comunitarios), producen y distribuyen el cuidado, se conoce como la organización social del cuidado. En la actualidad, la organización social del cuidado es inequitativa, tanto en término de género (por la sobrecarga sobre las mujeres) como en términos socioeconómicos, porque afecta en mayor medida a las familias de menos recursos económicos. Para lograr una distribución más equitativa de las tareas del cuidado en nuestro país, deberían delinearse estrategias de corto, mediano y largo plazo y que apunten a corregir diversas fuentes de inequidad, incluyendo estudios y diagnósticos específicos de cada territorio”, dijo Gallo.

Por su parte, Martelote señaló que “es necesario lograr un involucramiento efectivo de todos los actores de la organización social del cuidado en el impulso a una agenda más equitativa del cuidado. El Estado, sumado a las empresas, los sindicatos, y la comunidad en general, pueden convertirse en agentes de una transformación de la organización social del cuidado en pos de una distribución más justa y equilibrada, que permita apoyar el desarrollo pleno de niños, niñas y adolescentes en Argentina, al mismo tiempo que promueva relaciones más equitativas entre los géneros”