Estereotipos, amor romántico y nuevas masculinidades

Pensar en la media naranja implica pensar en dos cosas: la primera es que a uno le falta una mitad de algo, la segunda –claramente- es que esa mitad que nos falta anda suelta por ahí y viene a completarnos para que funcionemos plenamente como un todo. Eso y no otra cosa es un estereotipo de amor romántico”.

“La media naranja es un mito”, dice la Licenciada en Comunicaciones Sociales, Maru Rocha Alfaro, e inmediatamente pregunta a quienes participaron del dictado de su clase: ¿Qué pasa si encontramos a otro que pareciera ser nuestra media naranja pero que en realidad no nos quiere?

Y ahí quedan las respuestas suspendidas en el aire, aunque patentizadas en las caras de casi todos los presentes a lo que, inevitablemente, alguna vez nos pasó la dolorosa experiencia del amor romántico frustrado que nos dejó un poco rengos por un buen rato.

“A nosotros no nos enseñaron que por el otro se puede sentir sólo deseo y no amor. Tampoco nadie nos dijo que el enamoramiento no es amor, sino más bien un proceso químico que sucede en nuestro cerebro y en el resto de nuestro cuerpo y que está fundado en el deseo”, explica Maru para luego dejar claro con ejemplos de lo más prácticos que “lo erótico es patrimonio masculino, ya que a los hombres no sólo se les permite sentir impulsos sexuales por muchas mujeres al mismo tiempo, sino también ir de cama en cama y hasta tener dos familias en paralelo”.

Y si lo pensamos resulta que Maru tiene razón. Si una mujer decide no tener hijos, pero sí formar parejas paralelas, será juzgada desde lo negativo, porque a nosotras las mujeres nos enseñaron a priorizar al otro por encima de nosotras mismas y entonces, para sostener el amor, nos sometemos.

Heterosexualidad y monogamia son las claves. A las mujeres nos deben gustar los hombres y debemos serles fieles; más sin embargo un varón puede engañarnos con otras mujeres y una gran parte de la sociedad lo justificará. 

Luego aparece el famoso “Si me cela es porque me ama”, y resulta que pocas veces nos detenemos a pensar que los celos se manifiestan siempre de forma violenta. A veces más, otras veces menos, pero siempre de forma violenta.

“A las mujeres nos gusta creer en la magia del amor y la verdad es que el amor no es mágico, el amor es químico”, remarca Maru y aporta que “la aceptación, saber perdonar y generar empatía” son los condimentos que hacen a una buena relación.