Bancos de leche materna: el ignorado oro blanco (Semanario El Intra)

Dos proyectos de ley, impulsando la creación de reservorios, perdieron estado parlamentario por “falta de interés” de los representantes del pueblo

Oro blanco. Así llaman muchas mujeres a la leche materna con la que alimentan a sus hijos recién nacidos porque “es la forma más adecuada y natural de proporcionar un aporte nutricional, inmunológico y emocional al bebé ya que le aporta todos los nutrientes y anticuerpos que lo mantendrán sano”

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más”.

¿Pero qué sucede cuando una madre no puede, por distintos motivos, amamantar a su bebé? 

En Argentina, la respuesta varía de acuerdo a la provincia en que le tocara en suerte nacer al pequeño. Si el alumbramiento se produjo en Salta, Santa Fé, Jujuy o Santa Cruz deberá recurrir a las leches maternizadas -ya sea en polvo o líquidas- mientras que si fue en Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Mendoza, Neuquén o en la ciudad de Buenos Aires, el bebé podrá alimentarse con leche materna.

La diferencia se encuentra en que estos distritos cuentan con un banco de leche materna, lo que permite la recolección y almacenamiento del excedente de leche de madres que amamantan, para luego utilizarla, de acuerdo a prioridades y protocolos, para alimentar a los recién nacidos internados que la necesiten.

La ley nacional 26.873 -que fuera sancionada y promulgada en 2013- tiene por objeto la promoción y la concientización pública de la lactancia materna y de las prácticas óptimas de nutrición segura para lactantes y niños de hasta dos años. En su artículo cuarto, establece que “en el marco de la promoción y la concientización pública de la lactancia materna son objetivos de la presente ley: j) Promover la creación y desarrollo de bancos de leche materna cuya función será recolectar, procesar, conservar y distribuir la misma.”

Claro que, su implementación depende de cada provincia.

Política de estado

Los bancos de recopilación de leche humana son un servicio especializado, responsable por la promoción, protección y apoyo a la lactancia. Realizan actividades de recolección del excedente de leche, procesamiento, control su calidad, clasificación, conservación y distribución, ayudando de esta manera a salvar la vida de muchos bebés prematuros que no pueden ser amamantados por su propia madre. En algunos de ellos, también llevan adelante investigaciones, así como actividades de desarrollo tecnológico, información y educación.

Dicho en criollo, las mujeres que poseen superproducción de leche pueden donar ese “sobrante” para bebés que no están siendo amamantados. Las formas de su puesta en marcha varían de acuerdo a los recursos con los que cuenta el servicio, que pueden ir desde la extracción de la leche en “salas de lactancia” hasta un servicio de recolección a domicilio, previa entrega de un kit de almacenamiento.

“Si en Salta no hay un banco es porque no quieren. Acá lo pedimos varias veces, tenemos el espacio físico, las donantes, los bebés…¿qué más necesitan?”, aseguró una de las enfermeras del área de neonatología del Hospital Público Materno Infantil del Milagro y que pidió mantener en reserva su nombre “porque a la administración no le gusta que hablemos con la prensa”

Según los últimos datos oficiales del Gobierno nacional, la tasa de mortalidad infantil de Salta continúa por arriba de los dos dígitos, superando el promedio nacional. De acuerdo a las últimas las Estadísticas Vitales de 2015 -en nuestra provincia- 11,8 de cada 1.000 niños fallecieron antes de cumplir un año.

Esta tasa posiciona a Salta entre las más afectadas por la mortalidad infantil en el último año relevado por las autoridades, superada solamente por Tucumán (12,4), Formosa (12,6) y Corrientes (14,5). El ranking de los distritos más vulnerables para los infantes lo completan otras tres provincias del norte argentino: Chaco (11,6), La Rioja (11,3) y Catamarca (11).

Quienes impulsan la alimentación de lactantes con leche materna –ya sea propia o donada- aseguran que los índices de mortalidad se reducen de manera considerable en los niños que recibieron leche humana. “Está confirmado que se ha reducido hasta en dos dígitos la mortalidad infantil tras la creación de bancos de leche”, aseguró Pamela Ares, presidenta de la Fundación Contemporánea que impulsa la creación de un banco de leche en la provincia.

“Nuestra lucha ya lleva varios años y hasta impulsamos un proyecto de ley que al final quedó en la nada por lo que ahora estamos realizando una campaña de recolección de firmas”, destacó Ares, quien además de estar al frente de Contemporánea, acaba de ser madre por segunda vez y quiere que “el extra” de su producción beneficie a algún niño prematuro.

“Realmente es una lástima que lo que a mí me sobra no pueda ser empleado por una mamá que, por el motivo que sea, no puede alimentar a su hijo con este alimento que es como oro por las proteínas y nutrientes que posee”, sentenció Ares, haciendo suyo el pensamiento de muchísimas mujeres que están dispuestas a donar parte de su tiempo para extraerse leche.

A la hora de hablar sobre el por qué del fracaso de la creación de un banco de leche en Salta, la presidenta de la Fundación no duda en señalar que “la falta de interés en concretar esta política pública se debe al desconocimiento sobre el tema”, ignorando –tal vez- que la práctica de “donar leche” también posee sus detractores.

“La exposición a bacterias o incluso a algún tipo de virus –como el HIV- no justifica el riesgo que corre un bebé seismesino o con alguna patología”, precisó un funcionario del Ministerio de Salud de Salta, para luego agregar que “las leches maternizadas poseen exactamente los mismos nutrientes y proteínas que la materna, pero sin poner a la criatura en peligro”. De acuerdo a su visión, la promoción de la lactancia se relaciona más con la parte afectiva, con el contacto madre-hijo, que con una alimentación superior.

En la vereda de enfrente se sitúa Gladys Pernas, secretaria de Nutrición y Alimentación Saludable de la provincia, quien afirmó ser una férrea defensora de los lactarios. “Es la única vez que un ser humano se alimenta con células vivas, lo que le proporciona las inmunoglobolinas que lo van a defender de todo germen ajeno y diferente a su cuerpo”, puntualizó esta funcionaria que, veintitrés años atrás, estrenó la maternidad con un par de mellizos a los que dio de mamar hasta el año de vida.

En cuanto a la factibilidad de contagio del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), Pernas admitió que “cuando una mamá es portadora, lo primero que se le prohíbe es amamantar a su hijo” pero afirmó que “los mecanismo de control ante una posible donante de leche son similares a los de una donación de sangre”.

Es que, la mayoría de los bancos conserva por un lado la leche de las mamás que tienen a sus hijos prematuros internados: estos comienzan a alimentarse con muy pequeños volúmenes, por lo que el excedente extraído puede congelarse, y luego ser procesado y pasteurizado para que ese bebe, u otro, lo reciba. En el segundo caso, la leche será sometida a un protocolo de acción compuesto por análisis y su posterior pasteurización, lo que permite la eliminación de bacterias.

Dos oportunidades perdidas

Contribuir a la reducción de la tasa de mortalidad infantil no pasó desapercibida para los representantes del pueblo en la Cámara de Diputados de Salta. Al menos, así lo atestiguan dos proyectos de ley que plantearon la creación, por parte del Ejecutivo, de bancos de leche humana.

El primero de ellos fue presentado por de Fabián Alberto Bruna Pérez, legislador provincial del Partido de la Victoria. En 2013 fue tratado en el recinto y obtuvo media sanción, pero en la Cámara de Senadores nunca vio la luz y terminó perdiendo estado parlamentario, lo que significa –lisa y llanamente- que pasó al olvido.

En 2015, el entonces diputado por el Frente Salteño, Javier David, elaboró otro proyecto en el que impulsaba no sólo la puesta en marcha de un reservorio, sino también la creación de Registro Provincial de manifestación temprana de donantes. La desidia, en este caso, fue aún peor porque sus pares no consideraron que revistiera la suficiente importancia como para que la idea sea debatida. Como el de Bruna Pérez, la propuesta terminó superando los tiempos legislativos y fue archivada.

El mismo año en que David presentaba el proyecto, en Salta fallecieron 334 niños menores de un año por causas que estuvieron determinadas por distintos factores que van desde las biológicos, hasta las demográficos, socio‐económicos, culturales, ambientales, de atención de la salud y geográficos.

El oro blanco. Ése que le sobra a algunas y tanta falta le hace a otros podría, quizás, ayudar a la provincia a salir del cuarto lugar de las jurisdicciones más afectadas por la muerte de niños menores de un año.